Hemos demostrado una capacidad extraordinaria para adaptarnos a una situación difícil y compleja.
Una multitud de empresas y negocios hemos conseguido remar juntos en la misma dirección.
También Asturias en general, y Llanes de una manera muy destacada y especial, han demostrado una enorme fortaleza como destino turístico.
La capacidad y el esfuerzo de las empresas, unido a la predilección de los clientes por una Asturias saludable, natural, amable y cercana, nos han colocado a la cabeza de la industria turística nacional.
Sin embargo….
¿Sin embargo?
Sin embargo no podemos caer en la autocomplacencia.
Más bien nos encontramos en una encrucijada histórica.
Las decisiones que tomemos – y las que dejemos de tomar ahora en un entorno disruptivo que permite tomar medidas impensables en otras situaciones- nos conducirán al éxito o al fracaso. A un futuro espléndido o a una dura reconversión.
No hablamos solo del sector turístico sino del futuro de nuestros hijos en el más amplio sentido. Del Llanes del futuro
¿Qué proponen?
Se impone una reflexión seria y profunda sobre debilidades y fortalezas
¿Debilidades?
La primera y más grave es que no hay un rumbo, no hay una estrategia definida.
No hay siquiera un modelo al que se quiera llegar. Porque este modelo de la avalancha en agosto y fines de semana no tiene más recorrido. Está agotado.
Y si no hay un modelo, ¿Qué consenso puede articularse con los actores del sector?
Es imposible llegar a buen puerto sin un rumbo.
De esta manera las actuaciones públicas responden a ocurrencias – más o menos bienintencionadas- sin calado, repercusión o alcance a medio y largo plazo.
¿A qué se debe?
No existe una mínima lealtad institucional entre administraciones públicas y los partidos políticos que ocupan los respectivos gobiernos.
En este contexto, es imposible consensuar un proyecto que vaya más allá del corto plazo de la legislatura.
Sin embargo, gran parte de los problemas y desafíos, van mucho más allá de este estrecho margen temporal de cuatro años y requieren una estrategia consensuada a medio y largo plazo.
Que este sea un mal endémico de nuestro sistema político – ocurre lo mismo con la educación, infraestructuras, etc.- no puede servirnos de consuelo.
Es urgente articular entre todos un Plan Estratégico de Turismo.
La dejación de esta responsabilidad nos conducirá al desastre.
¿Se cuenta poco con los empresarios?
Muchísimo menos de lo que se debiera. No porque seamos más listos que nadie. Conocemos el día a día del cliente y nos jugamos nuestro dinero. Esto siempre agudiza el ingenio.
¿Turismofobia?
Nosotros desde Otea hemos entregado miles de cartas en las que nuestro Alcalde daba la bienvenida a todos los visitantes que nos han honrado con su presencia…Es un gesto de gran valor por su parte y hay que agradecérselo como merece.
No es fácil. Los visitantes no votan, y cualquier político puede verse tentado a utilizar de manera populista la oposición vecín/ foriatu para ganarse unos votos.
El esfuerzo que debe hacerse va en dirección contraria. Hacer pedagogía, explicando la aportación del sector a la sociedad, e impulsando políticas en las que el turismo actúe de locomotora de la agricultura, la ganadería, la pesca, impulse las nuevas tecnologías, fije población en el territorio…
Hablábamos de debilidades….
La concentración de clientes – y consecuentemente del volumen de negocio- en unas pocas semanas lastra gravemente las posibilidades reales del sector.
Vemos como muchos son víctimas del espejismo que se produce todos los veranos a causa de las aglomeraciones y los llenos.
Parece que nos estamos forrando.
Sin embargo, en breve, todo estará vacío. También las cuentas de los bancos.
Esta desproporción genera una fuerte presión sobre el destino y un espejismo sobre la conveniencia y rentabilidad de los negocios.
Personal…
Como empresas de servicios, las nuestras tienen un componente esencialmente humano. Las mejores instalaciones, sin un equipo humano detrás, no valen nada. Pero para formar y mantener equipos humanos hay que ser capaces de ofrecer un proyecto de vida a los trabajadores del sector. Para ello se requiere una estabilidad y una mínima afluencia de clientes a lo largo del año.
Estacionalidad, lo de siempre….
Lo que más llama la atención es cómo este asunto de la estacionalidad ha estado presente en los discursos de las administraciones de todo signo y color durante al menos los últimos cuarenta años.
Lo inquietante es que, más allá del discurso, son muy pocas las acciones concretas que se toman con el objeto de si no atajar, sí minimizar este grave problema: en la práctica o no existen o son ridículas las ayudas reales a las empresas turísticas que decidan abrir todo el año (p.e descuentos en el IBI, bonificaciones en contratos fijos)
Sin embargo, se siguen celebrando y financiando eventos y conciertos en temporada alta. Aunque este año el coronavirus no lo haya permitido.
Algunas voces alertan sobre la posibilidad de que Llanes muera de éxito. ¿Es una posibilidad real?
La fuerte estacionalidad genera episodios de masificación en Llanes.
El hecho es grave por la propia esencia del destino que se quiere defender (el Paraíso Natural) y nos puede llevar – como se ha señalado en mucho foros- a morir de éxito o a matar la gallina de los huevos de oro (por citar dos de las expresiones más repetidas a este respecto)
La masificación no solo ejerce una fuerte presión sobre el medio ambiente. También implica un fuerte incremento de los gastos que los ayuntamientos turísticos deben afrontar para financiar los servicios básicos a una población que se ve multiplicada tres, cuatro, cinco veces…
Podemos Llanes pedía recientemente la implantación de una ecotasa…
Claro, la imposibilidad de afrontar estos gastos está motivando una ofensiva a favor de un nuevo impuesto al sector, ecotasa, que siguiendo el esquema de oposición vecín/foriatu, restablecería la injusticia de que los vecinos paguen con sus impuestos los servicios públicos de los visitantes.
Lo que no ha pensado Podemos es quienes serán los que se beneficiarán realmente de esta medida.
Basta un mínimo de capacidad analítica para desmontar la demagogia populista de este razonamiento. Los visitantes ya pagan impuestos cada vez que consumen. Pero no solo eso. En una comarca donde el turismo representa entre el 70 y el 80% del valor agregado bruto podría decirse pagan los sueldos de la mayor parte de los vecinos.
A falta de un gran acuerdo nacional sobre la financiación de los municipios turísticos (mediante la cesión de una parte del IVA turístico recaudado) la solución no puede consistir en hacer pagar más a los que ya pagan sino hacer pagar a los desalmados que se están aprovechando del esfuerzo de la comunidad para lucrarse ilícitamente sin aportar nada al bien común.
La ecotasa de Podemos beneficiará paradójicamente a una oligarquía propietaria de pisos y viviendas. ¿O tú vas al banco y te dan el dinero para que te compres unos pisos?
No tiene sentido que – con lo que urgen los ingresos- se perdonen los impuestos a una oligarquía propietaria de pisos y viviendas mientras se pretende incrementar la presión por los que se las ven y desean para atender sus obligaciones y pagar los sueldos. En el último estudio de OTEA (2019) el grado de incumplimiento/ ilegalidad de los establecimientos de Llanes en Airbnb era del 40 %
Una oligarquía insolidaria que campa a sus anchas en la ilegalidad y que genera efectos muy perniciosos:
- Incremento del precio de las viviendas de alquiler hasta impedir el acceso a vecinos y trabajadores del sector.
- Inseguridad total, sanitaria, etc., al no existir control alguno sobre los huéspedes y la instalación.
- Se pervierte el mercado laboral ya que esta oligarquía paga en B – con el B que genera- a las limpiadoras que prefieren cobrar el subsidio (ayuda familiar) con el refuerzo de cuatro o cinco viviendas a darse de alta en una empresa. Además, al no tener ingresos, serán las primeras para una vivienda de protección oficial, las becas de comedor o la guardería.
La verdad que estos datos tienen difícil explicación y deberían sonrojar a las diferentes administraciones. ¿Complacencia? ¿Complicidad?
Es facilísimo acabar con esta práctica. Basta querer y poner a un inspector frente a un ordenador con la lista de los que están correctamente de alta.
Caravanas
Cuando en junio nos reunimos con el Alcalde de Llanes, solicitamos, entre otras medidas, el control sobre las autocaravanas.
La reacción de los autocaravanistas fue la de intentar amedrentar a los miembros de la junta con llamadas de teléfono, amenazas a los negocios y comentarios en Facebook.
Estoy esperando que desde la asociación de autocaravanistas condenen estos insultos y amenazas…
Lo cierto es que los hechos nos han dado la razón. La presión de las autocaravanas sobre el entorno ha llegado a niveles insoportables. No tenemos nada en contra. Todo el mundo es bienvenido dentro de un orden. Lo que no pueden es campar a sus anchas.
Es urgente que se determine el número de autocaravanas que puede soportar el concejo, que se limite y controle el acceso, que las multas por incumplimientos se hagan efectivas, y que se establezca un sistema por el cual contribuyan a financiar los servicios públicos de los que se benefician.
¿Pérdida de calidad…?
He dicho que no podemos caer en la autocomplacencia. Desgraciadamente constatamos una preocupante tendencia bajista en la calidad global del destino Llanes.
Suciedad, acumulación de basuras, accesos colapsados a espacios naturales y playas, falta de mantenimiento de caminos y carreteras…
Algo bueno habrá…
Estos meses han servido, de una manera especial, para poner a Asturias como un ejemplo de gestión y como una tierra auténtica portadora de valores estratégicos:
- Una forma de ser “inclusiva”, acogedora, no excluyente (frente a diversas formas de nacionalismo)
- Un Paraíso Natural, saludable, cercano y amigable. La Asturias del bienestar.
Todo ello nos sitúa en una situación de privilegio que tenemos que ser capaces de aprovechar
Es el momento de aprovechar…
No queremos olvidar la bondad del momento para tomar decisiones, que si bien son imprescindibles, pudieran quedar aparcadas por la vorágine del momento en otro tipo de situación.
Es decisivo entender que la irrupción del coronavirus en el mundo global ha supuesto un cambio. En el sentido más coloquial, “le ha dado la vuelta a la tortilla” Cosas que eran impensables hace apenas un año, causalidades imprevistas se suceden ante nuestros ojos…
De esta manera, hoy, en este momento, podemos proponer cambios y rupturas, propuestas ambiciosas y de futuro que no nos atreveríamos ni a mencionar hace unos meses.
Hay que aprovechar el momento para hacer cosas que en otro momento no nos atreveríamos a hacer.
Oportunidades
Oportunidades impensables – aislados del mundo- hace unos años se abren ante nuestros ojos.
Así alojamientos turísticos orientados al ocio/negocio mediante el teletrabajo se presentan como una alternativa muy potente de futuro.
Para ello hará falta alcanzar la cobertura necesaria de internet – todavía deficitaria en muchos pueblos- y desarrollar la estrategia adecuada.
Lo que es innegable es que muchas cosas han cambiado y hay que aprovechar la oportunidad.
Financiación europea
Hace falta una gran movilización social respecto a ideas y proyectos para obtener el necesario respaldo político que permita su financiación.
Una gran parte de los fondos europeos se pierden por falta de proyectos.
Esta crisis va a movilizar una ingente cantidad de recursos.
Hace falta concienciar y comprometer a nuestros representantes políticos para no perder este tren.
¿La clave del futuro?
La clave del futuro es la sostenibilidad. La orientación de nuestro esfuerzo debe tener como base la sostenibilidad.
Un criterio que se ha venido reduciendo a la sostenibilidad medioambiental, que, si bien es básica y determinante, no puede dejar al margen ni a la sostenibilidad social ni a la sostenibilidad económica.
La sostenibilidad social implica que el turismo, como palanca y motor económico, debe ser capaz de tirar de los otros sectores y sobre todo de ofrecer un proyecto de vida a las personas.
La sostenibilidad económica requiere empresas sólidas y rentables, pues sólo desde esta óptica pueden afrontarse las inversiones que el desafío al que nos enfrentamos requiere.
Esto implica que las acciones que se emprendan deben ser sometidas a una triple exigencia:
- Que sean beneficiosas para los vecinos y la sociedad en general.
- Que sean beneficiosas para las empresas.
- Que sean beneficiosas para los visitantes.
También actuando como palanca de los otros sectores económicos, a través de la comercialización – y la aportación en valor añadido- de los productos del mar, la huerta y la montaña.
Junta Otea Llanes septiembre 2020.
